A veces, encontrar un servicio de alojamiento para nuestras páginas web puede resultar en tremendo dolor de cabeza. Oh, claro que lo más probable es que vayamos por los "conocidos", como Godaddy, o DreamHost, pues si todos lo usan, debe ser bueno, no?
Error. En mi experiencia con servicios de alojamiento (ya voy pasando por 4), los mejores siempre resultan ser los servicios pequeños. Por qué? Dos motivos: Nos ofrecen lo que prometen, y nos brindan un verdadero soporte técnico.
Ya saben la pesadilla que tuve con GoDaddy, el primer servicio de alojamiento que tuve. La página era super lenta, la base de datos a veces no respondía, y no tenía un verdadero control sobre mis archivos, etc. Claro que jamás obtuve lo que prometían (miles y miles de gigabytes de alojamiento y ancho de banda), porque debido a las caídas, era virtualmente imposible llegar a dicho límite. Es que las compañías grandes trabajan con el método de overselling. Es decir, nos ofrecen más de lo que tienen actualmente, y si la demanda crece, ellos recién ahí compran lo necesario.
Una empresa chica, por otro lado, nos dice "mira, tenemos esto, esto y esto, y te va a costar tanto". Y, en efecto, eso es lo que se recibe.